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Sembrar sin importar el agua que se gastara nunca fue una opción para Laura Garduño. Ella disfrutaba mucho regar su huerto, pero muchas veces se detenía por el gasto de este recurso tan preciado.

En busca de una solución a este problema que tenía, decidió probar diferentes métodos para ahorrar agua a la hora de regar y encontró un método “antiguo” que consistía en usar ollas de barro.

Trabajó con diversos alfareros para lograr replicar este método. No fue fácil, tardó dos años en encontrar la persona y el barro indicado para poner en marcha su proyecto.

Cuando logró que la olla funcionará de manera perfecta, Laura se soprendió de la poca cantidad de agua que necesitaba para su huerto, había logrado su objetivo de ahorrar agua y cultivar, y supo que esto no se lo podía quedar solo ella.

Así nació Ollitas Sol, una empresa que va más allá de la venta de un producto y una técnica milenaria, aspira a que la gente pueda sembrar su propio alimento sin gastar en demasía un recurso como el agua.

Olladines

Ese es el nombre de esta técnica usada por Ollitas Sol, la cual data de la época Prehispánica y en realidad funciona de forma muy sencilla.

La olla se hace con diferentes tipos de barro que permite que tenga una textura porosa, lo cual hace que el agua se trasmine.

Ésta se entierra (dejando el cuello fuera) y alrededor se colocan las plantas, por lo que una vez que se llena la olla el agua pasa por los poros y es absorbida casi en su totalidad por las raíces de las plantas, antes que sea absorbida por la tierra.

A diferencia del riego diario que se tiene que hacer a un huerto, las ollitas solo se tienen que llenar tres veces por semana y su capacidad varía de entre 370 mililitros a casi 4 litros.

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